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Historia

La historia de El Mojón está estrechamente vinculada a su emplazamiento fronterizo entre Murcia y Orihuela.

El río Segura ha sido un factor de notable importancia en el devenir de esta pedanía, ya que le ha conferido unos suelos pantanosos y poco productivos, como consecuencia de las frecuentes inundaciones.

Diferentes episodios de crisis marcaron los tiempos modernos benielenses con etapas de despoblamiento, que fueron seguidas de otras de recuperación durante el siglo XIX y primera mitad del XX.

En torno al último tercio del siglo XX El Mojón asiste a una reactivación de su economía, basada principalmente en los sectores agrícola e industrial.

El río Segura ha marcado tanto el pasado como el presente de esta pedanía y de toda la zona. Las constantes inundaciones a lo largo de su historia han provocado que cualquier resto del pasado haya desaparecido, ya que han alterado notablemente el territorio.

Se puede señalar el año 1700 a.C. como hito importante en la prehistoria de El Mojón, puesto que un objeto hallado en la zona, datado en esa fecha, atestigua la presencia de la cultura argárica en su término.

A excepción de este hallazgo, los depósitos de aluviones en los suelos de la pedanía impiden que se conserven vestigios de culturas desarrolladas entre la Edad del Bronce Medio y el período Medieval.

La tribu de los Baun Yah'ya

Es durante los siglos IX y X d.C. cuando se tienen noticias de asentamientos en esta zona debido a que los musulmanes apreciaron las condiciones naturales y estratégicas de un enclave situado en el límite entre lo que posteriormente serían las provincias de Alicante y Murcia.

El origen de Beniel y El Mojón, está vinculado a la tribu musulmana Baun Yah'ya, que se asentó en la zona. Entonces sería tan solo un núcleo de población muy escaso y disperso que vivía de la pesca del marjal y la caza.

Los dos mojones de Beniel

A mediados del siglo XIII y como consecuencia de la reconquista cristiana, la población establecida huye hacia otros lugares. Esta circunstancia se tradujo en una acentuada recesión demográfica de toda la zona, incrementada por la inestabilidad de los asentamientos de los nuevos colonos, que o permanecían en el lugar y abandonaban las tierras o las dejaban en manos de los pocos mudéjares que no habían huido.

Es en 1266, tras el fracaso de la rebelión mudéjar y la reconquista efectiva del territorio por parte de Alfonso X, cuando se procedió al reparto de tierras, aunque la zona continuó despoblada.

Debido a su situación fronteriza los enfrentamientos entre la zona castellana y aragonesa eran constantes. Esta situación hizo necesario alcanzar el consenso, para lo que se firmó el Tratado de Elche, por el que Beniel quedaba en el sector castellano instalándose en su territorio dos mojones que marcaban el límite entre Orihuela y Murcia. A pesar de ello, los enfrentamientos continuaron siendo frecuentes.

Gil Rodríguez de Junterón adquiere las tierras de El Mojón

La actividad económica de El Mojón, se había basado en la ganadería favorecida por la gran cantidad de marjales de la zona.

Los ganaderos apoyaban a la nobleza murciana en su campaña en contra del amojonamiento de las tierras en nuevos lotes, ya que no deseaban perder los pastizales que poseían.

El pleito entre ganaderos y agricultores fue presentado ante los Reyes Católicos, quienes fallaron a favor de los ganaderos. Las tierras en litigio fueron adquiridas por el caballero Gil Rodríguez de Junterón, quien fundó vínculo y mayorazgo en unas fincas que continuaron siendo muy poco productivas y cargadas de obligaciones difíciles de cumplir por los colonos.

Reactivación económica en los siglos XVII y XVIII

En los primeros años del siglo XVII, Felipe II concedió a la familia Junterón jurisdicción civil y criminal quedando desvinculada de la competencia de Murcia, lo que atrajo a nuevos colonos experimentándose un crecimiento demográfico en la zona. Con muchas dificultades, debido a las características de las tierras, se consiguieron cultivar moreras, olivos, trigo y vid.

El gran impulso económico del territorio, que actualmente comprende la pedanía de El Mojón, llegó de la mano de Gil Francisco de Junterón, quien, tras un acuerdo con la Marquesa de Rafal, reabrió el azarbe mayor de Cinco Alquerías, lo que permitió regar amplios espacios hasta entonces inservibles para el cultivo.

Esta reactivación también estuvo acompañada en todo momento por las innumerables sequías e inundaciones que siempre han estado presentes en la historia de El Mojón.

Fue en 1671 cuando el mayorazgo benielense cae en manos de Gil Francisco, aún menor de edad. Al volver de Italia en 1685 se encontró con la depresión económica en la que se hallaba sumida la villa. Era un panorama tan desalentador el de Beniel que Gil Francisco pensó que la percepción de sus tierras sólo subiría si mejoraba la vida económica local. Decidió intentar poner fin a la etapa de decaimiento que atravesabala población de Beniel.

La huella de Molina y Junterón

Gil Francisco de Molina y Junterón se dio cuenta de que los principales problemas para el desarrollo de la localidad se encontraban en la condición de la tierra y los continuos desbordamientos del río que causaban verdaderos destrozos. La inexistencia de un sistema de drenaje adecuado hacía prácticamente inviable un productivo desarrollo del lugar.

Poniéndose de acuerdo con algunos de los terratenientes de las localidades próximas, y con la marquesa de Rafal, dueña de Cinco Alquerías (la actual Alquerías), Gil Francisco propuso la apertura y utilización en mancomunidad del azarbe mayor. Estaba situado en un lugar que pertenecía a la marquesa, y se aprovecharían de esta forma las aguas estancadas de la comarca usándolas en la irrigación del secano. Además esta medida permitiría poner en cultivo ciertos espacios inservibles hasta el momento. Aunque los progresos fueron lentos por lo dificultoso de la obra, pudieron palparse sobre todo en el crecimiento poblacional conocido en esos años.

A la predisposición del señor de Beniel le acompañó una coyuntura económica favorable que llevó a todo el área mediterránea a conocer un significativo realzamiento en los años iniciales del XVIII (motivado por el auge de la demanda de cereales que incitó la roturación de nuevas parcelas de tierra para satisfacer las necesidades).

Planteándose el modo de conseguir sacar más partido y mejores rendimientos a la tierra, volvió a utilizar la facultad concedida por Felipe II a su bisabuelo de la enfiteusis, considerándose aún válida aquella premisa. Con este método jurídico la propiedad de la tierra quedaba dividida en directa, conservada por el propietario, y útil, que ostentaba el censatario. Así se aumentaba el interés de éstos por hacer que las tierras de las que poseían el dominio útil fueran lo más productivas posible.

La medida obtuvo muy buenos resultados pues la producción de cereal y moreras se triplicó, con el consiguiente beneficio para la economía benielense. Además, Molina y Junterón aprovechó los productos del mayorazgo veleño, del que también era dueño, invirtiéndolos en su propio beneficio y en el de su familia, utilizando las rentas que desde Vélez Málaga se generaban para emplearlas en Beniel.

Pero no sólo se beneficiaría económicamente, sino que también supuso un éxito social para Gil Francisco, que consiguió en esos años un segundo mayorazgo para su segundo hijo varón, arreglar todas las casas y bienes de su mayorazgo, y la adquisición del marquesado en 1709.

El Primer Marqués de Beniel

A comienzos del siglo XVIII las pretensiones del señor de Beniel se dirigían a la consecución del título de marqués de esa misma localidad.

Los factores que tenía Gil Francisco contaban a su favor. Fue defensor de la causa de Felipe V en la Guerra de Sucesión, por lo que el informe expedido por el Cardenal Belluga le fue muy favorable. También el concejo murciano, del que formaba parte, apoyó la demanda.

El 9 de Septiembre de 1709, tras varios años de tramitaciones, una Real Cédula concedía el nuevo título de Marqués de Beniel a Gil Francisco.

Todo ello lo heredaría Gil Antonio, quien acostumbrado muy pronto a los lujos que le rodeaban, pretendió aumentar más aún la herencia de su padre. Conseguiría elevar los logros del Marquesado constituyéndose Beniel durante su mandato en una localidad murciana de gran riqueza.

El trato del segundo marqués con la localidad fue prácticamente inexistente ya que se limitó casi exclusivamente a intervenciones económicas que además solían realizar sus apoderados.

Fue por tanto también con el hijo de Molina y Junterón cuando empezó a apagarse el marquesado conseguido en 1709.

 

 

Una fructífera carrera militar

Gil Francisco Molina y Junterón tuvo un significativo historial militar, participando en algunas de las contiendas más relevantes de su época. A los 20 años fue Capitán de caballería de las tropas españolas en Italia, puesto que ocupó durante cinco años; mantuvo a su costa hombres de armas durante la guerra de Valencia; durante el ataque de la Armada Inglesa a Cartagena asistió a la defensa de la ciudad; estuvo presente en las tomas de Enguera, Relleu, Onteniente, San Felipe y Orihuela; también presenció el socorro de Orán.

Otros cargos del personaje

Además de I Marqués de Beniel, de Regidor perpetuo de Murcia o de Coronel de Infantería, entre otros títulos Gil Francisco Molina también fue Caballero de la Orden de Santiago desde 1679 y Gentil Hombre de Cámara de Su Majestad, sirviendo como paje de Carlos II a la edad de 15 años.

El recordatorio de Beniel

En la actualidad el pueblo de Beniel recuerda a este personaje tan influyente en la vida de la localidad de finales del XVII y principios del XVIII con el Instituto de Enseñanza Secundaria que lleva su nombre.

Así también, el municipio cuenta con el Orfeón "Gil Francisco de Molina y Junterón", haciendo referencia al pasado histórico de la localidad protagonizado por este personaje.

 

El Portal Municipal es una actuación perteneciente al proyecto Beniel Encrucijada Digital, el cual ha sido seleccionado dentro del Programa Ciudades Digitales Electrónicas, en el marco del Plan Avanza. La financiación de este proyecto corre a cargo de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, de la Unión Europea a través de los fondos FEDER y a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, así como del Ayuntamiento de Beniel.